El emprendedor toayense Marcelo Fabián Álvarez fue reconocido con un Diploma de Honor en el Senado de la Nación por su trayectoria, compromiso y aporte al desarrollo productivo de La Pampa. Detrás de la distinción aparece una historia marcada por el trabajo familiar, el oficio de alambrador y una decisión que terminó cambiando su rumbo laboral: comenzar a fabricar aberturas de aluminio.
Álvarez llegó al Congreso acompañado por su familia y representantes de Toay para participar de una ceremonia impulsada por la senadora nacional por La Pampa María Victoria Huala, en la que fueron distinguidas diferentes historias de trabajo y emprendimiento de la provincia.
Para Toay, el reconocimiento tuvo una particularidad: puso en el escenario nacional la historia de un vecino que comenzó prácticamente desde cero y que actualmente avanza en la construcción de su futura empresa en el Parque Industrial de la localidad.

De una familia de alambradores a buscar otro camino
Durante su intervención, Marcelo repasó sus orígenes y recordó que proviene de una familia históricamente vinculada al trabajo de alambrador.
“Vengo de una familia de alambradores”, contó. El oficio atravesó a varias generaciones de su familia y también lo llevó a competir en certámenes provinciales y nacionales.
Álvarez llegó a consagrarse en competencias de alambradores y recordó que su familia es ampliamente reconocida por ese trabajo. Sin embargo, con el paso de los años comenzó a plantearse la necesidad de encontrar una actividad diferente.
“No quiero terminar como mi familia, mi padre, mis tíos, porque es un trabajo muy sacrificado el tema del alambre”, recordó sobre aquellos primeros pensamientos que lo llevaron a buscar alternativas.
La inquietud emprendedora comenzó entonces a formar parte de las conversaciones cotidianas con su esposa, a quien destacó como una pieza fundamental de su proyecto.
“Siempre hablábamos con mi señora, que es una guerrera y me acompaña en todo: ‘¿qué podemos emprender?’”, relató.
Una estafa que terminó convirtiéndose en oportunidad
El nacimiento de la fábrica tuvo un comienzo inesperado. Álvarez había comprado las aberturas para construir su propia vivienda, pero la operación terminó mal: según relató, pagó por el trabajo y solamente recibió una de las aberturas acordadas.
En lugar de abandonar el tema, decidió transformar aquella experiencia en una oportunidad.
Se comunicó con la persona que debía realizar el trabajo y le propuso un acuerdo: que le enseñara los primeros pasos del oficio y le indicara qué herramientas necesitaba para comenzar a producir por su cuenta.
Fue así como compró una punzonadora, una cortadora y comenzó a conocer los diferentes perfiles y materiales necesarios.
Con la colaboración de amigos soldadores armó sus primeras mesas de trabajo y puso en marcha un pequeño espacio en el fondo de la casa de sus padres.
La primera prueba fue una ventana.
Marcelo observó cómo se realizaban los cortes y el armado. Para la segunda abertura decidió hacerlo prácticamente solo.
“La hice solo. Él se quedó mirando y me dijo: ‘no puedo creer la facilidad que tenés’”, recordó.
Ese momento terminó marcando el inicio de un nuevo oficio.
Del fondo de una casa al Parque Industrial de Toay
Con el paso del tiempo, aquel pequeño emprendimiento comenzó a crecer.
Álvarez fue reinvirtiendo parte de los ingresos obtenidos como alambrador y de la propia fabricación de aberturas para incorporar herramientas, ampliar su capacidad de trabajo y llegar a nuevos clientes.
Según contó durante la ceremonia, actualmente ha comercializado sus productos en diferentes puntos de La Pampa y también fuera de la provincia.
“He vendido aberturas a Córdoba, Macachín, Riglos, por todos lados”, señaló.
El crecimiento permitió avanzar hacia una nueva etapa: instalar definitivamente su proyecto productivo en el Parque Industrial de Toay.
Allí trabaja actualmente en la construcción de su primer galpón y ya proyecta una segunda estructura para continuar ampliando la empresa.
“Voy con el alambre, con lo que sale de las aberturas, y voy invirtiendo. Voy invirtiendo en herramientas”, explicó.
Y agregó que el primer galpón está prácticamente terminado, mientras comienza a planificar el siguiente paso de la empresa.
Huala destacó el trabajo, la perseverancia y el arraigo
Durante el acto, la senadora María Victoria Huala destacó que la iniciativa buscó reconocer a trabajadores y emprendedores pampeanos y ponerles nombre y rostro a conceptos como producción, empleo y desarrollo. Huala es actualmente senadora nacional por La Pampa e integra el bloque Frente PRO.
“Muchas veces hablamos de desarrollo, de producción, de empleo, como conceptos muy grandes, pero en realidad atrás de todo eso siempre hay una persona”, expresó.
La legisladora mencionó especialmente la historia del emprendedor de Toay.
“Marcelo Álvarez empezó con una fábrica muy pequeña de aberturas atrás de la casa de sus padres y hoy está construyendo su futura empresa en el Parque Industrial de Toay”, destacó.
Huala definió a las experiencias reconocidas durante la jornada como historias diferentes atravesadas por valores comunes: “trabajo, perseverancia, arraigo y ganas de progresar”.
También sostuvo que quienes ocupan funciones públicas tienen la responsabilidad de generar condiciones para el desarrollo de quienes producen, invierten y generan actividad económica.
“Cada emprendimiento que crece, cada pyme que invierte, cada comercio que abre sus puertas y cada familia que decide seguir apostando por nuestra provincia ayuda a construir La Pampa”, señaló.
Una historia de Toay reconocida a nivel nacional
Para Marcelo Álvarez, el diploma representa mucho más que una distinción individual.
Su historia comenzó vinculada a uno de los trabajos rurales más tradicionales, continuó con la búsqueda permanente de un nuevo oficio y derivó en un emprendimiento que fue creciendo desde un pequeño taller familiar hasta proyectar su instalación definitiva dentro del Parque Industrial de Toay.
El reconocimiento en el Senado de la Nación puso así en primer plano una historia profundamente ligada a la ciudad: la de un trabajador que utilizó los ingresos de su oficio para comprar herramientas, aprender una nueva actividad, fabricar su primera ventana y comenzar a construir una empresa propia.
De alambrador a fabricante de aberturas, el recorrido de Marcelo Fabián Álvarez representa una historia de trabajo, reinversión y crecimiento que ahora llevó el nombre de Toay al Senado de la Nación.