Una entrevista distinta, atravesada por la historia, la emoción y el vínculo familiar, se vivió en Toay Noticias Magazine. Los Mini Cronistas Valentín Gil Carrillo y Agostina Carrillo Sarasola tuvieron la oportunidad de entrevistar a su abuelo, Alberto Carrillo, periodista y locutor jubilado con 42 años de trayectoria.
Carrillo repasó sus primeros pasos en la radio, una historia que comenzó cuando apenas tenía 13 o 14 años en Jujuy. Contó que pasaba horas observando a los locutores detrás de la pecera hasta que, ante la ausencia de uno de los conductores, un operador le propuso leer los comerciales al aire. “Entre hacerlo y no hacerlo, mejor es hacerlo”, recordó sobre aquella primera oportunidad que terminaría marcando su vida profesional.
Con el paso de los años, la radio se convirtió en mucho más que un trabajo. “La radio fue mi primer amor”, resumió Carrillo durante la charla, al recordar aquellos estudios, los viejos equipos, las radios de válvula y una época en la que el medio era una compañía central para miles de personas.

El periodista destacó especialmente una enseñanza que recibió cuando comenzaba: respetar siempre a quien está del otro lado. Recordó que uno de sus maestros les decía que no importaba si escuchaban 20 mil personas o solamente una, porque a esa persona había que brindarle “todo el respeto del mundo”. Para Carrillo, ese principio significaba no mentir, buscar objetividad y cuidar cada palabra pronunciada frente al micrófono.
También reflexionó sobre las diferencias entre el periodismo de antes y el actual. Describió una radio mucho más formal y estricta, donde existían mayores controles sobre lo que podía decirse al aire y donde incluso una risa durante un informativo podía significar un llamado de atención. En contraste, sostuvo que hoy existe mucha más libertad, aunque planteó la necesidad de que esa libertad vaya acompañada por responsabilidad.
Carrillo recordó además una época sin internet ni inteligencia artificial, cuando las noticias llegaban por teletipos y los periodistas debían salir personalmente a buscar la información. “Había que tener mucha imaginación”, explicó al relatar cómo, cuando no había noticias, un conductor debía ser capaz de desarrollar un tema, apoyarse en la música y sostener el programa con creatividad.
Con una extensa trayectoria ligada también al periodismo político, recordó que durante 17 años realizó “Apuntes Parlamentarios” y atravesó momentos en los que sus opiniones o investigaciones generaron incomodidad dentro de los propios medios. Para él, una de las principales exigencias de la profesión siempre fue mantener coherencia, seriedad y brindar información verídica y fidedigna.
Uno de los momentos más emotivos llegó sobre el final, cuando habló directamente a sus nietos y a quienes comienzan a transitar el camino de la comunicación. “Cuando uno toma un trabajo y lo toma con amor y con pasión, todo lo que pueda resultar difícil desaparece”, sostuvo.
Carrillo alentó a los Mini Cronistas a continuar aprendiendo, sumar a otros chicos y pensar proyectos que permitan hacer algo por la comunidad desde los medios. “Puede haber un montón de gente escuchando o puede haber una sola persona. Ya es importante, porque no estamos solos”, expresó.
El cierre terminó de darle una dimensión especial al encuentro. Emocionado al observar a Valentín y Agostina frente al micrófono, Carrillo reconoció sentir que existía una huella que había quedado después de tantos años de radio: “Ojalá que sigan sembrando”.
Una historia de generaciones unidas por el mismo micrófono, con una certeza que atravesó toda la charla: cambian las tecnologías, las plataformas y las formas de comunicar, pero la pasión por contar historias sigue intacta.