La prevención del suicidio fue abordada en Toay a través de una charla abierta a la comunidad realizada en el Concejo Deliberante, con la participación de la licenciada en Psicología Nalia Rivera y la licenciada en Trabajo Social Mónica Cisneros. La propuesta buscó acercar herramientas concretas para reconocer situaciones de alerta, acompañar y conectar a las personas con los recursos de ayuda disponibles.
Durante una entrevista con Toay Noticias, Cisneros explicó que la actividad surgió a partir de una propuesta que ya se encontraba planificada y finalmente fue trasladada al Concejo Deliberante, entendido como “un espacio que nos representa a todos en la comunidad”. Uno de los objetivos fue presentar aspectos de la Ley de Prevención del Suicidio, su reglamentación y los dispositivos existentes para la atención y prevención.

Uno de los conceptos centrales fue la importancia de escuchar. “La palabra escuchar es la que nosotros tendríamos que tener todo el tiempo, todos los días, y no solamente en septiembre”, expresó Cisneros, quien también remarcó la necesidad de mirar, sensibilizarse y abordar la salud mental desde una perspectiva comunitaria. Además, planteó que los canales de prevención, las capacitaciones y las mesas locales de gestión deben funcionar de acuerdo con la realidad de cada localidad.
Rivera explicó que la charla estuvo pensada como una intervención comunitaria, para que cualquier persona pueda reconocer una situación de alerta y activar un protocolo básico de acompañamiento y derivación hacia los recursos adecuados. Otro de los ejes fue desmitificar la conducta suicida y trabajar sobre tabúes que todavía dificultan hablar abiertamente de la problemática.
La profesional detalló además el protocolo PPR: Preguntar, Persuadir y Referir. Se trata de una herramienta que puede ser utilizada por integrantes de la comunidad y no exclusivamente por profesionales de la salud.
En relación con las consultas psicológicas, Rivera aseguró que la demanda aumentó y señaló particularmente a la población de entre 19 y 34 años, aunque también mencionó a los adultos mayores como un grupo vulnerable.
La entrevista también puso el foco en cómo las crisis económicas, familiares y laborales pueden impactar sobre la salud mental. Rivera contó que recibe pacientes que tienen dificultades para sostener económicamente sus tratamientos y personas atravesadas por problemas vinculados al hogar, los alimentos, el alquiler o el empleo. “Las crisis circunstanciales influyen puntualmente en el estado de salud de la persona”, explicó.
En ese sentido, ambas profesionales remarcaron la necesidad de un abordaje interdisciplinario que combine el trabajo psicológico con la intervención social y permita acompañar integralmente las distintas situaciones que atraviesan las familias.