La campaña 2026/27 comienza a tomar forma en La Pampa con una condición que puede resultar determinante: los perfiles llegan con buenas reservas de humedad. Las primeras estimaciones anticipan mayor intención de siembra para soja, girasol y sorgo, mientras el maíz podría ceder superficie después de una campaña récord. El fenómeno El Niño agrega oportunidades, pero también obliga a mirar de cerca los excesos de agua.
La campaña gruesa 2026/27 empieza a definirse en los campos pampeanos y encuentra a los productores frente a un escenario diferente al de ciclos marcados por la falta de agua. Las reservas hídricas, las perspectivas climáticas y la rentabilidad relativa de cada cultivo aparecen entre las principales variables para decidir qué sembrar.
El último relevamiento específico para La Pampa de la Bolsa de Cereales de Córdoba, realizado entre el 24 y el 30 de agosto, anticipó que la soja sería el cultivo con mayor incremento en intención de siembra para la nueva campaña. Entre los factores aparecen el precio y la necesidad de rotación de los lotes.
El girasol también buscaría ganar superficie. En este caso, los productores observan una rentabilidad esperada favorable, los buenos resultados productivos conseguidos durante las últimas campañas y una ventaja operativa: su cosecha entre febrero y marzo permite liberar antes los lotes y adelantar el ingreso de dinero.
El sorgo aparece como otra alternativa con posibilidades de crecimiento, especialmente por el mayor interés en planteos forrajeros y su vinculación con la actividad ganadera.
El maíz podría ceder superficie después de un ciclo récord
El contraste aparece con el maíz. Las primeras proyecciones provinciales indican que podría reducir su superficie en La Pampa durante 2026/27, principalmente por cuestiones de rotación y rentabilidad relativa frente a otros cultivos.
El dato resulta significativo porque el cereal viene de una campaña extraordinaria. La producción pampeana 2025/26 se mantiene estimada en 4,4 millones de toneladas, el mayor volumen de la serie relevada, pese a una cosecha excepcionalmente demorada.
A fines de agosto apenas se había recolectado el 41% del área provincial, cuando para esa altura del año normalmente el avance ronda el 80%. La demora estuvo vinculada inicialmente con la humedad del grano y posteriormente con dificultades logísticas y disponibilidad de transporte.
Los rindes, sin embargo, fueron muy buenos. En zonas como General Pico, Intendente Alvear y Realicó se registraron lotes que alcanzaron los 100 quintales por hectárea.
La fotografía pampeana no necesariamente replica la tendencia nacional. La Bolsa de Comercio de Rosario proyectó en septiembre una intención de 10,6 millones de hectáreas de maíz para Argentina y señaló que el cereal mejoró su posición competitiva frente a la soja en distintas regiones productivas. En La Pampa, en cambio, el primer relevamiento provincial marca por ahora una tendencia a reducir el área maicera.
Agua: una oportunidad que también obliga a estar atentos
La otra gran protagonista de la campaña será el agua.
El INTA informó que la campaña agrícola 2026/27 comienza con reservas de agua útil de entre el 80% y el 100% en buena parte de la región pampeana. Para el noreste de La Pampa, el organismo identifica sectores con perfiles bien recargados y napas accesibles, una condición que disminuye considerablemente el riesgo de sequía y puede favorecer planteos de alto potencial productivo.
Pero existe otra cara del mismo escenario. En campos con napas poco profundas, bajos o dificultades de drenaje, nuevas precipitaciones pueden incrementar el riesgo de anegamientos. Por eso, los técnicos plantean la necesidad de diferenciar ambientes dentro de cada establecimiento y ajustar fechas de siembra y manejo.
Además, El Niño ya está instalado. El Servicio Meteorológico Nacional informó en septiembre que las condiciones del Pacífico corresponden a una fase cálida y que los modelos asignan una probabilidad del 100% de continuidad del fenómeno durante el trimestre septiembre-octubre-noviembre, con una intensidad fuerte o muy fuerte.
En su último relevamiento pampeano, la Bolsa de Cereales de Córdoba también indicó que las lluvias acumuladas durante agosto estuvieron por encima del promedio histórico en la zona analizada y que para septiembre, octubre y noviembre se proyectaban precipitaciones superiores a las normales en gran parte de La Pampa.
Una gruesa que empieza a definirse
Todavía falta camino para conocer la superficie definitiva de cada cultivo y las decisiones pueden modificarse según las lluvias, los precios, los costos y las condiciones de los lotes.
Pero la primera fotografía de la campaña ya deja una señal: La Pampa comienza la gruesa 2026/27 con agua disponible y con productores que vuelven a mirar con fuerza a la soja y el girasol, mientras el maíz, después de alcanzar una producción récord, podría resignar parte del terreno sembrado.
Será una campaña en la que tener agua representa una oportunidad productiva, pero en determinadas zonas también exigirá administración y precisión.